close
HomeBlogsViagourmet's blogCómo cocinar con las hojas y tallos que desechamos de las verduras

Cómo cocinar con las hojas y tallos que desechamos de las verduras

Views

Cuando cocinamos con verduras, casi de manera automática, separamos y tiramos a la basura los tallos y hojas sin reparar en que podemos incluirlos. Todo esto puede ser utilizado en la cocina de distintas formas ya que son ricas en nutrientes y, de manera simultánea, podremos colaborar en la batalla contra el desperdicio de alimentos. Solo se trata de cambiar algunos hábitos, acostumbrar el paladar e indicar al verdulero que no quite aquello que normalmente se considera desechable. Veamos algunas opciones.

El tronco del brócoli. Para utilizar el tronco, se sugiere quitar finamente la primera capa, que es la parte más dura y fibrosa, y luego, la parte interna es blanda. Se puede cortar en tiras finas y sumar al brócoli para hervir todo al vapor; o bien, picarlo y saltearlo para sumar al plato. Otra forma de utilizar el tronco es cortarlo en pequeños trozos y procesar para hacer una salsa a modo de appetizer.

Hojas de rabanitos. No en muchas verdulerías se venden completos, suelen llegar a la vista de los clientes ya mutilados. Pero, en caso contrario, se pueden utilizar tras cocciones cortas, como si fueran espinaca o acelga. Habrá que dejarlas rato largo bajo la canilla para quitar todos los restos de tierra.

Hojas de hinojo. Distintas a cualquier otra, tienen un sabor anisado. Se pueden utilizar como aderezo de cremas de verduras, ensaladas, vinagretas y sopas.

Hojas de zanahoria. Por su gusto amargo, se recomienda utilizarlas en pequeñas porciones, como si fuera perejil o cilantro. Se ha visto últimamente que muchos optan por hacer la salsa pesto sustituyendo la albahaca por hojas de zanahoria picadas. Se pueden sumar a caldos y sopas, o bien, con queso crema para presentar junto a algunas tostadas.

Piel de cebolla. No resulta atractiva al apetito pero sí se puede utilizar para dar sabor a los caldos y sopas. Se puede incluir también en la elaboración de pan o galletas saladas pero solo para aromatizar durante la preparación.

Puerro y cebolla de verdeo. En las verdulerías suelen presentar bandejas de puerro ya cortado, donde se puede ver que solo está su parte blanca, sin sus hojas verdes. Lo mismo ocurre con la cebolla de verdeo. El primer tramo, luego de la parte que comúnmente se utiliza para cocinar, también es blando y tiene sabor. Pese que las hojas ya son más duras, de igual forma se pueden cortar de tamaño pequeño e incluir en caldos, revueltos, tortillas, verduras rellenas, hamburguesas o tartas.

Vainas de las chauchas. Se pueden cocer con otras verduras, incluirlas en cremas, o bien, asarlas a la parrilla para comerlas enteras.

Cáscara de papa. “Las papas rústicas” se convirtieron en tendencia en los últimos años y se deja la cáscara antes de hornear o freír. Lo mismo ocurre al hervir o al hacer a la parrilla. Dado que la piel de la papa es fina y suave, no entorpece al paladar al momento de consumirla.

Hojas y tallos de la remolacha. Una opción es considerar a las hojas de la remolacha como si fuera acelga y cortar los tallos bien pequeños. Se pueden incluir las hojas crudas en ensalada, o bien, para procesar y hacer jugos. También se pueden saltear y sumar a un revuelto o tortilla. Combinadas con arroz, quinoa y pastas es otra alternativa, o bien, en sopas y empanadas.